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Número 35
Verdad, confianza y movimiento

Llevamos varias legislaturas en donde se nos habla del derecho de los ciudadanos a conocer la “verdad”…

Número 34
Sobre la confianza y la superación

Toda transición obedece a un cambio y todo cambio genera expectativas mas cercanas a veces al sueño…

Número 33
Tiempos de cambio, una vez más

Surge este número en plena época de expectativa ante la aparente transición. Debemos,…

Número 32
abril a junio 2011 Elecciones sindicales

Recientemente se han celebrado las elecciones sindicales con la fi­nalidad de la designación de…

Número 31
enero a marzo 2011 Porque eso es lo que somos: Abogados del Estado

José de Yanguas y Messía fue Abogado del Estado y un gran experto en Derecho Internacional. Entre…

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Número 41


Times they are a changing

Viene del recuerdo la letra de la vieja canción de Bob Dylan, escrita en 1962, en la que reclamaba a senadores y congresistas que no se quedaran en la puerta, que no bloquearan el paso a los nuevos tiempos, en un tono desafiante muy propio de aquélla época de protestas y defensa de los derechos civiles.

 

Nuestros medios de comunicación en este año eterno de elecciones van proclamando también consignas de cambio: nuevos partidos emergentes con líderes que nunca han participado activamente en la política con sus nuevos lemas que quizás incluso representen nuevas ideas, con imposiciones a los dos partidos tradicionales para permitirles gobernar en el mapa autonómico y local y no se sabe muy bien si gobernar ellos también.

 

Un nuevo tiempo dicen los afortunados que poseen el don de la predicción. Desde luego, una nueva forma de hacer política que impondrá mayor diálogo y la necesidad de gobernar con acuerdos entre distintos partidos y líderes.

 

¿Miedo al desgobierno?

 

No. Por fortuna, España cuenta con una Administración Pública de calidad, fuertemente profesionalizada gracias a sus rigurosos sistemas de selección y provisión de puestos de trabajo que permite a los empleados públicos realizar un trabajo fundado en criterios estrictamente técnicos en todas la áreas del conocimiento, sin presiones guiadas por objetivos políticos al margen del interés general.

 

Quizás vengan nuevos tiempos de verdad; quizás cambiaremos sólo en apariencia para volver a reinventar lo mismo que tenemos. En todo caso, la Administración Pública seguirá garantizando los servicios públicos esenciales, el control en la gestión de los caudales públicos y en la toma de decisiones por las autoridades, el cumplimiento solidario de sus obligaciones por parte de los ciudadanos, en suma, la realización del bien común.

 

¡Pero que no tarden en alcanzar acuerdos!