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Lanzamos este nuevo número trimestral de la Revista de la Asociación de Abogados del Estado, trayendo a la portada a la Vicepresidenta Primera del Gobierno, Dª. María Teresa Fernández de la Vega, quien, amablemente, nos ha brindado esta entrevista. En ella, afronta diversas cuestiones de actualidad, de interés tanto en nuestro en nuestra condición de Abogados del Estado, como de ciudadanos.

 

Agradecemos sinceramente a la Sra. Vicepresidenta la rapidez y disponibilidad que ha tenido con nosotros. Sabido es que confía plenamente en los Servicios Jurídicos del Estado, defendiendo nuestra actuación y buen nombre, públicamente, en aquéllas ocasiones en que los medios de comunicación social han arremetido contra algún compañero por la correcta y puntual defensa de intereses que han sido definidos por el poder político y en los que ha podido existir cierta controversia social y política.

 

Sirva esta entrevista al fin de que esta Revista sea instrumento no sólo para darnos a conocer nosotros, sino también como medio de acercamiento a aquéllas autoridades para los que desempeñamos lealmente nuestras funciones.

 

De igual modo, queremos empezar a abrir una línea de recuerdo de compañeros que destacaron por su actividad intelectual y artística. En este caso y sin orden de prioridad establecido, hemos contado con la colaboración de familiares y amigos de José María Pérez Prat que nos han permitido ofrecer un perfil global que nos acerca a un gran escritor que además fue un gran Abogado del Estado. Sin duda, hasta ahora era la labor destacada en puestos de la Administración lo que era objeto de las reseñas y recuerdos a muchos de nuestros compañeros más ilustres, pero no podemos ni debemos dejar de destacar y poner en valor que no en pocas ocasiones Abogados del Estado han demostrado ser no sólo excelentes profesionales en sus quehaceres diarios sino que han llevado paralelamente una magnífica labor intelectual que, quizá, por la misma humildad y prudencia con la que ejercían su profesión y que aplicaban a estas otras actividades no han recibido, al menos, entre nosotros, el justo reconocimiento que merecían. Por estas razones se hace desde aquí un llamamiento para que los asociados realicen aportaciones que puedan permitir establecer una línea continua de difusión de la labor de nuestros compañeros en el campo de las artes.

 

Seguimos impulsando el Cuadernillo Jurídico. Su nivel de calidad es cada vez más elevado, lo que ha propiciado que la editorial jurídica La Ley, a través de un convenio celebrado con la Asociación, publique los que más le interesan en sus diferentes Revistas. La labor de divulgación doctrinal en un Cuerpo como el nuestro es muy apreciada y valorada en el ámbito privado. Por ello, un nuevo ruego, enviad vuestros artículos para su publicación y permitidnos elevar aún más el ya excelente nivel de nuestras “páginas salmón”.

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Los Abogados del Estado tenemos la fortuna de ser herederos de una gran tradición de honradez y saber hacer como altos funcionarios de la Administración General del Estado. En épocas de aguas mansas esto suele verse traducido en la asunción de responsabilidades directivas, honor que por excepción se refuerza en tiempos convulsos como los que presenciamos.

Esta es la razón por la que se asoman a esta publicación compañeros que han asumido estas responsabilidades directivas en contextos en los que quizá la comodidad pudiera llamar a cumplir otras funciones y, sin embargo, la vocación por el mérito y el esfuerzo les obliga a aceptar tan altas responsabilidades. Además, no sólo es el Estado el que nos brinda el honor de ser llamados a ocupar estas funciones, también instituciones de la Unión Europea han valorado la capacidad, el esfuerzo y la trayectoria de nuestros ilustres compañeros, en puestos de gran relevancia dentro de la organización judicial europea; puestos que han desempeñado y desempeñan con un grado altísimo de profesionalidad e independencia. Esta tarea, unida a la de otros y en un sentido cada vez más trascedente en el plano internacional hace que también se hable del Abogado del Estado en este ámbito. La brecha que ellos abren nos obliga a convertir su experiencia personal en camino de tránsito ordinario, reconociendo el inmenso mérito que se debe a los pioneros.

Por lo demás, esta Revista continúa con la permanente vocación de que cada número tenga su interés singular mediante su plena apertura a las colaboraciones que puedan permitir hacer de la misma un foro útil, serio y entretenido no sólo para los Abogados del Estado sino para todo aquél que tenga la posibilidad de recibirla. Para ello, desde aquí, nuestro ofrecimiento a todos los lectores de sus páginas a que participen en la misma aportando sus opiniones, artículos o cualquier otra forma de colaboración. La Revista pretende ser una tribuna abierta para los Abogados del Estado y para todos aquéllos que de forma más o menos directa tenga un contacto con nuestra siempre digna profesión en el ejercicio diario de sus funciones.

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En este número estival de la Revista nos llena de satisfacción contar con la presencia en forma de entrevista del nuevo Ministro de Justicia. Desde la adscripción del Cuerpo de Abogados del Estado al Ministerio de Justicia, han sido ya muchos los Ministros a los que hemos servido. Cabe citar a Tocqueville y su célebre afirmación “las constituciones cambian, las administraciones permanecen”, para poder afirmar, por nuestra parte, que en todo momento los distintos titulares de esta cartera ministerial tan compleja han recibido y recibirán el servicio público leal y profesional de la asistencia jurídica, representación y defensa que debe prestar un Abogado del Estado.

El que permanezcamos pese a los cambios e inclemencias de la vida política siempre leales a nuestra función con plena dedicación y vocación de servicio no ha pasado desapercibido nunca para ninguno de nuestros Ministros de Justicia, a cuyo actual titular deseamos toda suerte de éxitos en su gestión, y así cabe desprenderse de la lectura de la interesante entrevista que ofrecen nuestras humildes páginas.

En este número también pretendemos dar cabida a alguno de nuestros compañeros que tras manifestar su máxima competencia y profesionalidad como Abogados del Estado han sido llamados a ocupar puestos de alta responsabilidad dentro de la Administración General del Estado; su visión, experiencia y sus opiniones deben servirnos como luz de guía en nuestro quehacer diario y en esta revista se deben reflejar los éxitos profesionales de los Abogados del Estado siempre que lo deseen.

Por último se destaca igualmente en este número el homenaje que en forma de
entrevista se hace a la labor heroica de los miembros el cuerpo de bomberos destinados
en el aeropuerto de Barajas en las labores de rescate en el desgraciado accidente
acontecido en el aeropuerto madrileño del que ya casi ha transcurrido un año y en el
que más de 150 personas perdieron la vida y cerca de una veintena resultaron heridas.
Hemos considerado necesario mostrar nuestro reconocimiento a estos profesionales
que impidieron que tamaña tragedia fuera aun superior y de alguna manera por medio
de esta entrevista cabe extender este reconocimiento a todos los miembros de los
diferentes cuerpos de bomberos cuya labor es especialmente complicada y arriesgada
en esta estación de verano. Desde aquí no sólo nuestro recuerdo para las víctimas y sus
familias, sino también nuestro pequeño homenaje a estos grandes héroes anónimos.

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Pocas normas –como diría Hans Kelsen al referirse a la Constitución–, son tan unánimemente reconocidas como buenas a lo largo de los años de vigencia como nuestra Constitución. La existencia de debates sobre su interpretación, sobre su alcance o sobre su reforma no son más que la clara manifestación de que estamos ante una norma rica, viva y que sigue creciendo en su aplicación y en su desarrollo. Nuestra Constitución, la de todos, surge del éxito de la solidaridad y del deseo de democracia que como clamor era querida por todos los españoles en uno de los momentos más cruciales de nuestra historia. Recogiendo nuestra tradición constitucional y lo mejor de las Constituciones de los países de nuestro entorno, nuestra Carta Magna ha servido, sirve y servirá para conducir las reivindicaciones, deseos y anhelos individuales y colectivos de los ciudadanos en orden a definir su libertad o su igualdad bajo el amplio marco de la convivencia pacífica.

Nada puede ser más importante para un pueblo soberano como ver que su voluntad es plasmada en una norma que se erige como fuente de toda Ley y directriz de todo poder, traduciéndose en una norma al alcance de todos el acto constitucional y fundacional de un Estado. Nuestra Constitución de 1978 permite que en España haya un instrumento que nos garantice a todos los ciudadanos tener confianza en nuestro futuro, da seguridad al hecho de que necesariamente ese futuro será común y es la herramienta que confirma que nuestro destino será fruto de la manifestación de nuestra voluntad democrática.

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Número 27
enero a marzo 2010 Un agradecimiento y un recuerdo

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Agradecemos sinceramente a la Sra. Vicepresidenta la rapidez y disponibilidad que ha tenido con nosotros. Sabido es que confía plenamente en los Servicios Jurídicos del Estado, defendiendo nuestra actuación y buen nombre, públicamente, en aquéllas ocasiones en que los medios de comunicación social han arremetido contra algún compañero por la correcta y puntual defensa de intereses que han sido definidos por el poder político y en los que ha podido existir cierta controversia social y política.

 

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De igual modo, queremos empezar a abrir una línea de recuerdo de compañeros que destacaron por su actividad intelectual y artística. En este caso y sin orden de prioridad establecido, hemos contado con la colaboración de familiares y amigos de José María Pérez Prat que nos han permitido ofrecer un perfil global que nos acerca a un gran escritor que además fue un gran Abogado del Estado. Sin duda, hasta ahora era la labor destacada en puestos de la Administración lo que era objeto de las reseñas y recuerdos a muchos de nuestros compañeros más ilustres, pero no podemos ni debemos dejar de destacar y poner en valor que no en pocas ocasiones Abogados del Estado han demostrado ser no sólo excelentes profesionales en sus quehaceres diarios sino que han llevado paralelamente una magnífica labor intelectual que, quizá, por la misma humildad y prudencia con la que ejercían su profesión y que aplicaban a estas otras actividades no han recibido, al menos, entre nosotros, el justo reconocimiento que merecían. Por estas razones se hace desde aquí un llamamiento para que los asociados realicen aportaciones que puedan permitir establecer una línea continua de difusión de la labor de nuestros compañeros en el campo de las artes.

 

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Número 26
octubre a diciembre 2009 Abogados del Estado en responsabilidades directivas

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De igual modo, queremos empezar a abrir una línea de recuerdo de compañeros que destacaron por su actividad intelectual y artística. En este caso y sin orden de prioridad establecido, hemos contado con la colaboración de familiares y amigos de José María Pérez Prat que nos han permitido ofrecer un perfil global que nos acerca a un gran escritor que además fue un gran Abogado del Estado. Sin duda, hasta ahora era la labor destacada en puestos de la Administración lo que era objeto de las reseñas y recuerdos a muchos de nuestros compañeros más ilustres, pero no podemos ni debemos dejar de destacar y poner en valor que no en pocas ocasiones Abogados del Estado han demostrado ser no sólo excelentes profesionales en sus quehaceres diarios sino que han llevado paralelamente una magnífica labor intelectual que, quizá, por la misma humildad y prudencia con la que ejercían su profesión y que aplicaban a estas otras actividades no han recibido, al menos, entre nosotros, el justo reconocimiento que merecían. Por estas razones se hace desde aquí un llamamiento para que los asociados realicen aportaciones que puedan permitir establecer una línea continua de difusión de la labor de nuestros compañeros en el campo de las artes.

 

Seguimos impulsando el Cuadernillo Jurídico. Su nivel de calidad es cada vez más elevado, lo que ha propiciado que la editorial jurídica La Ley, a través de un convenio celebrado con la Asociación, publique los que más le interesan en sus diferentes Revistas. La labor de divulgación doctrinal en un Cuerpo como el nuestro es muy apreciada y valorada en el ámbito privado. Por ello, un nuevo ruego, enviad vuestros artículos para su publicación y permitidnos elevar aún más el ya excelente nivel de nuestras “páginas salmón”.

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Los Abogados del Estado tenemos la fortuna de ser herederos de una gran tradición de honradez y saber hacer como altos funcionarios de la Administración General del Estado. En épocas de aguas mansas esto suele verse traducido en la asunción de responsabilidades directivas, honor que por excepción se refuerza en tiempos convulsos como los que presenciamos.

Esta es la razón por la que se asoman a esta publicación compañeros que han asumido estas responsabilidades directivas en contextos en los que quizá la comodidad pudiera llamar a cumplir otras funciones y, sin embargo, la vocación por el mérito y el esfuerzo les obliga a aceptar tan altas responsabilidades. Además, no sólo es el Estado el que nos brinda el honor de ser llamados a ocupar estas funciones, también instituciones de la Unión Europea han valorado la capacidad, el esfuerzo y la trayectoria de nuestros ilustres compañeros, en puestos de gran relevancia dentro de la organización judicial europea; puestos que han desempeñado y desempeñan con un grado altísimo de profesionalidad e independencia. Esta tarea, unida a la de otros y en un sentido cada vez más trascedente en el plano internacional hace que también se hable del Abogado del Estado en este ámbito. La brecha que ellos abren nos obliga a convertir su experiencia personal en camino de tránsito ordinario, reconociendo el inmenso mérito que se debe a los pioneros.

Por lo demás, esta Revista continúa con la permanente vocación de que cada número tenga su interés singular mediante su plena apertura a las colaboraciones que puedan permitir hacer de la misma un foro útil, serio y entretenido no sólo para los Abogados del Estado sino para todo aquél que tenga la posibilidad de recibirla. Para ello, desde aquí, nuestro ofrecimiento a todos los lectores de sus páginas a que participen en la misma aportando sus opiniones, artículos o cualquier otra forma de colaboración. La Revista pretende ser una tribuna abierta para los Abogados del Estado y para todos aquéllos que de forma más o menos directa tenga un contacto con nuestra siempre digna profesión en el ejercicio diario de sus funciones.

Esperamos haber alcanzado este objetivo en este número.

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El que permanezcamos pese a los cambios e inclemencias de la vida política siempre leales a nuestra función con plena dedicación y vocación de servicio no ha pasado desapercibido nunca para ninguno de nuestros Ministros de Justicia, a cuyo actual titular deseamos toda suerte de éxitos en su gestión, y así cabe desprenderse de la lectura de la interesante entrevista que ofrecen nuestras humildes páginas.

En este número también pretendemos dar cabida a alguno de nuestros compañeros que tras manifestar su máxima competencia y profesionalidad como Abogados del Estado han sido llamados a ocupar puestos de alta responsabilidad dentro de la Administración General del Estado; su visión, experiencia y sus opiniones deben servirnos como luz de guía en nuestro quehacer diario y en esta revista se deben reflejar los éxitos profesionales de los Abogados del Estado siempre que lo deseen.

Por último se destaca igualmente en este número el homenaje que en forma de
entrevista se hace a la labor heroica de los miembros el cuerpo de bomberos destinados
en el aeropuerto de Barajas en las labores de rescate en el desgraciado accidente
acontecido en el aeropuerto madrileño del que ya casi ha transcurrido un año y en el
que más de 150 personas perdieron la vida y cerca de una veintena resultaron heridas.
Hemos considerado necesario mostrar nuestro reconocimiento a estos profesionales
que impidieron que tamaña tragedia fuera aun superior y de alguna manera por medio
de esta entrevista cabe extender este reconocimiento a todos los miembros de los
diferentes cuerpos de bomberos cuya labor es especialmente complicada y arriesgada
en esta estación de verano. Desde aquí no sólo nuestro recuerdo para las víctimas y sus
familias, sino también nuestro pequeño homenaje a estos grandes héroes anónimos.

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Pocas normas –como diría Hans Kelsen al referirse a la Constitución–, son tan unánimemente reconocidas como buenas a lo largo de los años de vigencia como nuestra Constitución. La existencia de debates sobre su interpretación, sobre su alcance o sobre su reforma no son más que la clara manifestación de que estamos ante una norma rica, viva y que sigue creciendo en su aplicación y en su desarrollo. Nuestra Constitución, la de todos, surge del éxito de la solidaridad y del deseo de democracia que como clamor era querida por todos los españoles en uno de los momentos más cruciales de nuestra historia. Recogiendo nuestra tradición constitucional y lo mejor de las Constituciones de los países de nuestro entorno, nuestra Carta Magna ha servido, sirve y servirá para conducir las reivindicaciones, deseos y anhelos individuales y colectivos de los ciudadanos en orden a definir su libertad o su igualdad bajo el amplio marco de la convivencia pacífica.

Nada puede ser más importante para un pueblo soberano como ver que su voluntad es plasmada en una norma que se erige como fuente de toda Ley y directriz de todo poder, traduciéndose en una norma al alcance de todos el acto constitucional y fundacional de un Estado. Nuestra Constitución de 1978 permite que en España haya un instrumento que nos garantice a todos los ciudadanos tener confianza en nuestro futuro, da seguridad al hecho de que necesariamente ese futuro será común y es la herramienta que confirma que nuestro destino será fruto de la manifestación de nuestra voluntad democrática.

Nada proporciona mayor satisfacción para un jurista convencido de que la democracia es el mejor de los sistemas posibles, que homenajear nuestra Constitución Española de 1978 y además, contar con el testimonio de algunos de los que fueron capaces de traducir sobre una mesa presidida por el diálogo, el sentir general de renunciar a mirar atrás y pensar en el futuro para conformar un Estado para todos que se llama España." ["fecha"]=> string(10) "2008-12-30" ["categoria"]=> string(9) "editorial" ["id_imagen"]=> string(3) "719" ["imagen"]=> string(14) "1256207996.jpg" ["ancho"]=> NULL ["alto"]=> NULL ["id_apartado"]=> NULL } }

Número 25
julio a septiembre 2009 El Ministro de Justicia recibe a nuestra Asociación

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Lanzamos este nuevo número trimestral de la Revista de la Asociación de Abogados del Estado, trayendo a la portada a la Vicepresidenta Primera del Gobierno, Dª. María Teresa Fernández de la Vega, quien, amablemente, nos ha brindado esta entrevista. En ella, afronta diversas cuestiones de actualidad, de interés tanto en nuestro en nuestra condición de Abogados del Estado, como de ciudadanos.

 

Agradecemos sinceramente a la Sra. Vicepresidenta la rapidez y disponibilidad que ha tenido con nosotros. Sabido es que confía plenamente en los Servicios Jurídicos del Estado, defendiendo nuestra actuación y buen nombre, públicamente, en aquéllas ocasiones en que los medios de comunicación social han arremetido contra algún compañero por la correcta y puntual defensa de intereses que han sido definidos por el poder político y en los que ha podido existir cierta controversia social y política.

 

Sirva esta entrevista al fin de que esta Revista sea instrumento no sólo para darnos a conocer nosotros, sino también como medio de acercamiento a aquéllas autoridades para los que desempeñamos lealmente nuestras funciones.

 

De igual modo, queremos empezar a abrir una línea de recuerdo de compañeros que destacaron por su actividad intelectual y artística. En este caso y sin orden de prioridad establecido, hemos contado con la colaboración de familiares y amigos de José María Pérez Prat que nos han permitido ofrecer un perfil global que nos acerca a un gran escritor que además fue un gran Abogado del Estado. Sin duda, hasta ahora era la labor destacada en puestos de la Administración lo que era objeto de las reseñas y recuerdos a muchos de nuestros compañeros más ilustres, pero no podemos ni debemos dejar de destacar y poner en valor que no en pocas ocasiones Abogados del Estado han demostrado ser no sólo excelentes profesionales en sus quehaceres diarios sino que han llevado paralelamente una magnífica labor intelectual que, quizá, por la misma humildad y prudencia con la que ejercían su profesión y que aplicaban a estas otras actividades no han recibido, al menos, entre nosotros, el justo reconocimiento que merecían. Por estas razones se hace desde aquí un llamamiento para que los asociados realicen aportaciones que puedan permitir establecer una línea continua de difusión de la labor de nuestros compañeros en el campo de las artes.

 

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Por lo demás, esta Revista continúa con la permanente vocación de que cada número tenga su interés singular mediante su plena apertura a las colaboraciones que puedan permitir hacer de la misma un foro útil, serio y entretenido no sólo para los Abogados del Estado sino para todo aquél que tenga la posibilidad de recibirla. Para ello, desde aquí, nuestro ofrecimiento a todos los lectores de sus páginas a que participen en la misma aportando sus opiniones, artículos o cualquier otra forma de colaboración. La Revista pretende ser una tribuna abierta para los Abogados del Estado y para todos aquéllos que de forma más o menos directa tenga un contacto con nuestra siempre digna profesión en el ejercicio diario de sus funciones.

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En este número también pretendemos dar cabida a alguno de nuestros compañeros que tras manifestar su máxima competencia y profesionalidad como Abogados del Estado han sido llamados a ocupar puestos de alta responsabilidad dentro de la Administración General del Estado; su visión, experiencia y sus opiniones deben servirnos como luz de guía en nuestro quehacer diario y en esta revista se deben reflejar los éxitos profesionales de los Abogados del Estado siempre que lo deseen.

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Número 24
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Afrontamos el último trimestre del año envueltos en plena crisis económica, que otros llaman financiera, otros de valores e incluso de liderazgo. Lo cierto es que en épocas como la que ahora nos toca vivir, es un motivo de orgullo apreciar cómo se llama, desde muy diversos sectores, a la necesidad de una mayor profesionalidad de la Administración y de que funcionarios especialmente cualificados asuman altas responsabilidades tanto de control como de gestión.

Los Abogados del Estado tenemos la fortuna de ser herederos de una gran tradición de honradez y saber hacer como altos funcionarios de la Administración General del Estado. En épocas de aguas mansas esto suele verse traducido en la asunción de responsabilidades directivas, honor que por excepción se refuerza en tiempos convulsos como los que presenciamos.

Esta es la razón por la que se asoman a esta publicación compañeros que han asumido estas responsabilidades directivas en contextos en los que quizá la comodidad pudiera llamar a cumplir otras funciones y, sin embargo, la vocación por el mérito y el esfuerzo les obliga a aceptar tan altas responsabilidades. Además, no sólo es el Estado el que nos brinda el honor de ser llamados a ocupar estas funciones, también instituciones de la Unión Europea han valorado la capacidad, el esfuerzo y la trayectoria de nuestros ilustres compañeros, en puestos de gran relevancia dentro de la organización judicial europea; puestos que han desempeñado y desempeñan con un grado altísimo de profesionalidad e independencia. Esta tarea, unida a la de otros y en un sentido cada vez más trascedente en el plano internacional hace que también se hable del Abogado del Estado en este ámbito. La brecha que ellos abren nos obliga a convertir su experiencia personal en camino de tránsito ordinario, reconociendo el inmenso mérito que se debe a los pioneros.

Por lo demás, esta Revista continúa con la permanente vocación de que cada número tenga su interés singular mediante su plena apertura a las colaboraciones que puedan permitir hacer de la misma un foro útil, serio y entretenido no sólo para los Abogados del Estado sino para todo aquél que tenga la posibilidad de recibirla. Para ello, desde aquí, nuestro ofrecimiento a todos los lectores de sus páginas a que participen en la misma aportando sus opiniones, artículos o cualquier otra forma de colaboración. La Revista pretende ser una tribuna abierta para los Abogados del Estado y para todos aquéllos que de forma más o menos directa tenga un contacto con nuestra siempre digna profesión en el ejercicio diario de sus funciones.

Esperamos haber alcanzado este objetivo en este número.

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En este número estival de la Revista nos llena de satisfacción contar con la presencia en forma de entrevista del nuevo Ministro de Justicia. Desde la adscripción del Cuerpo de Abogados del Estado al Ministerio de Justicia, han sido ya muchos los Ministros a los que hemos servido. Cabe citar a Tocqueville y su célebre afirmación “las constituciones cambian, las administraciones permanecen”, para poder afirmar, por nuestra parte, que en todo momento los distintos titulares de esta cartera ministerial tan compleja han recibido y recibirán el servicio público leal y profesional de la asistencia jurídica, representación y defensa que debe prestar un Abogado del Estado.

El que permanezcamos pese a los cambios e inclemencias de la vida política siempre leales a nuestra función con plena dedicación y vocación de servicio no ha pasado desapercibido nunca para ninguno de nuestros Ministros de Justicia, a cuyo actual titular deseamos toda suerte de éxitos en su gestión, y así cabe desprenderse de la lectura de la interesante entrevista que ofrecen nuestras humildes páginas.

En este número también pretendemos dar cabida a alguno de nuestros compañeros que tras manifestar su máxima competencia y profesionalidad como Abogados del Estado han sido llamados a ocupar puestos de alta responsabilidad dentro de la Administración General del Estado; su visión, experiencia y sus opiniones deben servirnos como luz de guía en nuestro quehacer diario y en esta revista se deben reflejar los éxitos profesionales de los Abogados del Estado siempre que lo deseen.

Por último se destaca igualmente en este número el homenaje que en forma de
entrevista se hace a la labor heroica de los miembros el cuerpo de bomberos destinados
en el aeropuerto de Barajas en las labores de rescate en el desgraciado accidente
acontecido en el aeropuerto madrileño del que ya casi ha transcurrido un año y en el
que más de 150 personas perdieron la vida y cerca de una veintena resultaron heridas.
Hemos considerado necesario mostrar nuestro reconocimiento a estos profesionales
que impidieron que tamaña tragedia fuera aun superior y de alguna manera por medio
de esta entrevista cabe extender este reconocimiento a todos los miembros de los
diferentes cuerpos de bomberos cuya labor es especialmente complicada y arriesgada
en esta estación de verano. Desde aquí no sólo nuestro recuerdo para las víctimas y sus
familias, sino también nuestro pequeño homenaje a estos grandes héroes anónimos.

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Se asoma a estas humildes páginas presidiéndolas y en plena actualidad tras la reestructuración del Gobierno, el denominado proceso de Bolonia y además de la mano del Secretario de Estado de Universidades. Este denominado “proceso” en realidad es la consecuencia de la necesidad de implantar en España, de la misma forma que en el resto de Europa, de las decisiones adoptadas en la Declaración de Bolonia de 19 de junio de 1999 suscrito por los Ministros de Educación de la Unión Europea la cual, tiene su antecedente en la declaración realizada el 25 de Mayo de 1998 en la Sorbona, en la que ya se hacía hincapié en el papel central de las Universidades en el desarrollo de las dimensiones culturales Europeas. Con la Declaración de Bolonia se da un paso más, se pretende la creación del Espacio Europeo de Educación Superior y promocionar el sistema Europeo de enseñanza superior en todo el mundo. Se pretende, nada más ni nada menos, que la adopción de un sistema fácilmente legible y comparable de titulaciones; promocionar la movilidad de los estudiantes, profesores, investigadores y personal de administración y servicios; y, promocionar la cooperación europea para garantizar la calidad de la educación superior de dimensión europea.
Se trata, en definitiva, de extender en la Unión Europea y sin perjuicio de la potencial ampliación de este modelo, del concepto de la ciudadanía de la Unión no sólo a aspectos económicos o sociales sino también establecer una equiparación uniforme en la educación, en este caso, superior. La polémica levantada en este proceso en ejecución pone de manifiesto precisamente la relevancia de lo que se pretende y del hecho de que la formación universitaria marca claramente el sentido de la preparación y por tanto de la capacidad de los jóvenes de hoy para liderar nuestro mundo del mañana. Los Abogados del Estado no pueden permanecer ajenos a esa realidad, sin nuestra formación universitaria reforzada por los años de oposición no cabría pretender ejercer nuestra profesión con cotas adecuadas de excelencia y de calidad. La formación universitaria forma parte del acervo que a diario se expone y se desarrolla en el recto cumplimiento de nuestra función ya que es la semilla de cualquier trabajo profesional cualificado. Tener interés en este proceso, seguirlo y desear de los responsables públicos, cuya implantación les compete, el pleno acierto en tan difícil y polémica labor, es tarea de cualquier ciudadano con la inquietud de querer garantizar un futuro mejor y en nuestro caso, gracias a nuestra función de asesoramiento jurídico, constituye además un trabajo esencial para el éxito del proceso." ["fecha"]=> string(10) "2009-03-26" ["categoria"]=> string(9) "editorial" ["id_imagen"]=> string(3) "720" ["imagen"]=> string(14) "1256208147.jpg" ["ancho"]=> NULL ["alto"]=> NULL ["id_apartado"]=> NULL } [4]=> array(15) { ["id_revista"]=> string(2) "25" ["descripcion"]=> string(24) "octubre a diciembre 2008" ["numero"]=> string(2) "23" ["pdf"]=> string(14) "revista_25.pdf" ["id_noticia"]=> NULL ["id_informacion"]=> NULL ["titular"]=> string(45) "30 años de nuestra Constitución" ["noticia"]=> string(2625) "Este número sirve para celebrar principalmente los treinta años de vigencia de la Constitución Española de 1978. Tenemos el honor de que varios “padres” de la Constitución se asomen a nuestra Revista para, con la perspectiva del tiempo, volver a mirarla con la experiencia de los años, de las décadas ya pasadas.

Pocas normas –como diría Hans Kelsen al referirse a la Constitución–, son tan unánimemente reconocidas como buenas a lo largo de los años de vigencia como nuestra Constitución. La existencia de debates sobre su interpretación, sobre su alcance o sobre su reforma no son más que la clara manifestación de que estamos ante una norma rica, viva y que sigue creciendo en su aplicación y en su desarrollo. Nuestra Constitución, la de todos, surge del éxito de la solidaridad y del deseo de democracia que como clamor era querida por todos los españoles en uno de los momentos más cruciales de nuestra historia. Recogiendo nuestra tradición constitucional y lo mejor de las Constituciones de los países de nuestro entorno, nuestra Carta Magna ha servido, sirve y servirá para conducir las reivindicaciones, deseos y anhelos individuales y colectivos de los ciudadanos en orden a definir su libertad o su igualdad bajo el amplio marco de la convivencia pacífica.

Nada puede ser más importante para un pueblo soberano como ver que su voluntad es plasmada en una norma que se erige como fuente de toda Ley y directriz de todo poder, traduciéndose en una norma al alcance de todos el acto constitucional y fundacional de un Estado. Nuestra Constitución de 1978 permite que en España haya un instrumento que nos garantice a todos los ciudadanos tener confianza en nuestro futuro, da seguridad al hecho de que necesariamente ese futuro será común y es la herramienta que confirma que nuestro destino será fruto de la manifestación de nuestra voluntad democrática.

Nada proporciona mayor satisfacción para un jurista convencido de que la democracia es el mejor de los sistemas posibles, que homenajear nuestra Constitución Española de 1978 y además, contar con el testimonio de algunos de los que fueron capaces de traducir sobre una mesa presidida por el diálogo, el sentir general de renunciar a mirar atrás y pensar en el futuro para conformar un Estado para todos que se llama España." ["fecha"]=> string(10) "2008-12-30" ["categoria"]=> string(9) "editorial" ["id_imagen"]=> string(3) "719" ["imagen"]=> string(14) "1256207996.jpg" ["ancho"]=> NULL ["alto"]=> NULL ["id_apartado"]=> NULL } }

Número 23
octubre a diciembre 2008 30 años de nuestra Constitución

Este número sirve para celebrar principalmente los treinta años de vigencia de la Constitución…

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Número 42


Sobre la exposición a los medios de comunicación

Estamos asistiendo en los últimos tiempos a una masiva aparición de la Abogacía del Estado en los medios de comunicación. A veces, para mal; a veces, para bien. En este mismo número de la Revista se habla de algún caso muy significativo.

 

Lo cierto es que vivimos en el mundo de la comunicación, de los medios y de la opinión pública. Y resulta imposible sustraerse del eco mediático teniendo en cuenta los asuntos de interés público en los que participamos con mayor o menor protagonismo.

 

Dentro del Cuerpo hay que quien añora épocas pasadas cuando nadie se fijaba en nosotros. Pero nuestra imagen, nuestro significado en la sociedad española, no nos es disponible, no depende de nuestra voluntad, sino de la de otros, de profesionales de la comunicación que deciden, sin pedir permiso, lo que cuentan y lo que no y cómo lo cuentan. Resulta francamente inconcebible que nuestro papel en tantas causas penales o frente al problema del independentismo catalán no sea publicado cuando el Gobierno le dice a los españoles que el asunto está “en manos de la Abogacía del Estado”. Lo que, por cierto, es garantía de solvencia en la adopción de soluciones.

 

Esconder la cabeza debajo del ala o la cabeza en un hoyo en la tierra como el avestruz no es una solución sensata a esta situación. Reconociendo que desde luego ésta es muchas veces muy incómoda.

 

A la par, los asuntos que gestionamos exigen discreción máxima. Es obligación del funcionario guardar reserva sobre los asuntos que se gestionan. Claro que la Ley también ordena a autoridades, funcionarios y profesionales de la Justicia el secreto de los sumarios bajo sanción penal y nada más que leer lo anterior es imposible no sonreír. Resulta llamativo que nadie haya sido condenado por revelar el secreto de un sumario, pero es así. El delito de descubrimiento y revelación de secretos sobre esta cuestión concreta ha sido derogado por desuetudo.

 

Además, no nos sentimos cómodos en este mundo, ante los focos, porque no es propio de nuestra condición de abogados y de la forma en la que desarrollamos nuestra profesión, de manera tranquila, silenciosa y responsable, adoptando los políticos y los gestores las decisiones y poniéndose ellos ante las cámaras. No se interviene en un pleito ni se hace un informe en un plató de televisión…

 

Cuando estás en determinados puestos, se hace inevitable el contacto con los profesionales de los medios, que te están esperando a la salida de unas declaraciones y te ruegan que compartas con ellos algo que nunca puedes decirles. Al final terminan conociendo por los abogados de la otra parte su interpretación de los hechos y lógicamente no tienen mayor interés en juzgarnos con equidad.

 

Parece indispensable que este problema se aborde por la Dirección con criterios actuales. Resulta impensable que podamos volver a realizar nuestra profesión ajenos a la publicidad. Este mismo Gobierno ha publicado leyes de transparencia que se fundan en el principio de que “el pueblo tiene derecho a saber”. ¿Estamos preparados para ello? No, no lo estamos. Es imprescindible que este despacho público de abogados considere seriamente ponerse en manos de profesionales de la comunicación que consigan que el nombre del compañero no salga a la luz pública y que pueda transmitir mensajes institucionales al margen de la actuación de este o aquel Abogado del Estado. Si no, muchos de nosotros que jugamos el partido en primera línea seguiremos en la más absoluta indefensión frente a la opinión pública, carecemos por completo de voz. Y hoy no hay nada peor.