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Nada puede ser más importante para un pueblo soberano como ver que su voluntad es plasmada en una norma que se erige como fuente de toda Ley y directriz de todo poder, traduciéndose en una norma al alcance de todos el acto constitucional y fundacional de un Estado. Nuestra Constitución de 1978 permite que en España haya un instrumento que nos garantice a todos los ciudadanos tener confianza en nuestro futuro, da seguridad al hecho de que necesariamente ese futuro será común y es la herramienta que confirma que nuestro destino será fruto de la manifestación de nuestra voluntad democrática.

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y posiciones de altísima responsabilidad en el concierto económico. Y es por tanto al Estado, al que se le van a pedir cuentas por el resultado de sus intervenciones. Este nuevo protagonismo estatal en territorios donde hace tiempo que no figuraba, (no al menos de forma tan visible), exigirá un esfuerzo común de toda la Administración. La profesionalidad, la eficacia de las nuevas tecnologías, la estructura, la capacidad de respuesta, todos los niveles del Estado se enfrentan a un examen que quizá no se pasaba desde la quiebra del Estado liberal y su transformación en el Estado social. La historia siempre continúa.
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Pero el principal, además de los ejecutivos autonómicos con competencias en la materia, ha de ser el gobierno de la nación. El Ministerio de Justicia tiene por delante un relevante reto. Para ello, debe impulsar sus propias decisiones con el respaldo de todo el gobierno. Pero, previamente a ello, debe ser receptor de cuantas sugerencias y propuestas que enfocadas por el interés general, más que por los corporativos, lleguen desde diversas instancias.

La Abogacía del Estado tiene un papel relevante que desempeñar. Con más de 130.000 asuntos judiciales vivos en los que somos parte procesal, se está en magníficas condiciones de tener una percepción clara de cómo abordar reformas en esta materia. Desde la lealtad al Estado, los profesionales que integran la Abogacía del Estado están a disposición absoluta en colaborar con el Ministerio de Justicia para que esta prioridad se convierta en una realidad.
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Edmundo Bal gana, en ajustada votación, dicho cargo, en competencia con Luis Tena. Pugna leal entre compañeros y caballeros que pone en valor el difícil encargo de presidir esta Institución. Los medios de comunicación dan cuenta de la noticia profusamente, aunque, en ocasiones, con términos desacertados.

Dos días después, España vota nuevas Cortes y el PSOE gana las elecciones. El día en que esto se escribe, nada se sabe sobre si permanecerá en su puesto el actual Ministro de Justicia y si nuestro Director continuará o no en el cargo.

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Despedimos a Carlos Matías, director de nuestra revista desde su nacimiento y tras 4 años de colaboración. Desde este editorial no podemos por menos que agradecerle el esfuerzo y la dedicación, los servicios prestados y el desarrollo de su competencia técnica en una materia en la que todos éramos profanos.

Damos la bienvenida a la empresa Art Factory, con Fernando Menéndez a la cabeza, creadores de nuestra página web y del DVD conmemorativo del 125 Aniversario de la creación del Cuerpo de Abogados del Estado, deseándoles lo mejor en esta nueva aventura conjunta.

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También a todos los compañeros que, a lo largo de estos años, de manera desinteresada y guiados por la defensa de los intereses colectivos, han formado parte de los diversos Consejos Directivos. Nuestro recuerdo y gratitud, en especial, a los presidentes, Francisco Galván Cabañas, Luis Argüello Bermúdez, Francisco Javier Borrego Borrego, José Luis Fuertes Suárez, José Javier Abad-Pérez y Belenguer, José Antonio Morillo-Velarde del Peso, Catalina Miñarro Brugarolas y José Ignacio Monedero Montero de Espinosa.

La Asociación ha sido un valiosísimo instrumento para el fomento y defensa de los intereses profesionales y corporativos de los Abogados del Estado; pero su existencia no estaría justificada sólo por esos objetivos, sino que además el mantenimiento de la unidad y vertebración entre los compañeros, con independencia de sus situaciones administrativas, ha constituido esencialmente otras de sus metas. Y el futuro, como no podía ser de otra manera, ha de participar de esos retos esenciales de nuestra vida asociativa: defensa profesional y unidad.

Hoy, nuestra Asociación tiene en marcha numerosos proyectos que necesitan, como ayer, de la permanente confianza y apoyo de todos nuestros asociados. A todos, muchas gracias por vuestra colaboración.

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FELICIDADES.
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Número 23
octubre a diciembre 2008 30 años de nuestra Constitución

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Número 22
julio a septiembre 2008 Tiempo de crisis

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Pero el principal, además de los ejecutivos autonómicos con competencias en la materia, ha de ser el gobierno de la nación. El Ministerio de Justicia tiene por delante un relevante reto. Para ello, debe impulsar sus propias decisiones con el respaldo de todo el gobierno. Pero, previamente a ello, debe ser receptor de cuantas sugerencias y propuestas que enfocadas por el interés general, más que por los corporativos, lleguen desde diversas instancias.

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Edmundo Bal gana, en ajustada votación, dicho cargo, en competencia con Luis Tena. Pugna leal entre compañeros y caballeros que pone en valor el difícil encargo de presidir esta Institución. Los medios de comunicación dan cuenta de la noticia profusamente, aunque, en ocasiones, con términos desacertados.

Dos días después, España vota nuevas Cortes y el PSOE gana las elecciones. El día en que esto se escribe, nada se sabe sobre si permanecerá en su puesto el actual Ministro de Justicia y si nuestro Director continuará o no en el cargo.

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Despedimos a Carlos Matías, director de nuestra revista desde su nacimiento y tras 4 años de colaboración. Desde este editorial no podemos por menos que agradecerle el esfuerzo y la dedicación, los servicios prestados y el desarrollo de su competencia técnica en una materia en la que todos éramos profanos.

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Número 21
abril a junio 2008 La modernización de la Justicia

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Nada puede ser más importante para un pueblo soberano como ver que su voluntad es plasmada en una norma que se erige como fuente de toda Ley y directriz de todo poder, traduciéndose en una norma al alcance de todos el acto constitucional y fundacional de un Estado. Nuestra Constitución de 1978 permite que en España haya un instrumento que nos garantice a todos los ciudadanos tener confianza en nuestro futuro, da seguridad al hecho de que necesariamente ese futuro será común y es la herramienta que confirma que nuestro destino será fruto de la manifestación de nuestra voluntad democrática.

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Despedimos a Carlos Matías, director de nuestra revista desde su nacimiento y tras 4 años de colaboración. Desde este editorial no podemos por menos que agradecerle el esfuerzo y la dedicación, los servicios prestados y el desarrollo de su competencia técnica en una materia en la que todos éramos profanos.

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Número 20
enero a marzo 2008 Nuevos Tiempos

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Damos la bienvenida a la empresa Art Factory, con Fernando Menéndez a la cabeza, creadores de nuestra página web y del DVD conmemorativo del 125 Aniversario de la creación del Cuerpo de Abogados del Estado, deseándoles lo mejor en esta nueva aventura conjunta.

Queda, por lo tanto, mirando tanto hacia delante como hacia atrás, el camino. Y la responsabilidad de recorrerlo.
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También a todos los compañeros que, a lo largo de estos años, de manera desinteresada y guiados por la defensa de los intereses colectivos, han formado parte de los diversos Consejos Directivos. Nuestro recuerdo y gratitud, en especial, a los presidentes, Francisco Galván Cabañas, Luis Argüello Bermúdez, Francisco Javier Borrego Borrego, José Luis Fuertes Suárez, José Javier Abad-Pérez y Belenguer, José Antonio Morillo-Velarde del Peso, Catalina Miñarro Brugarolas y José Ignacio Monedero Montero de Espinosa.

La Asociación ha sido un valiosísimo instrumento para el fomento y defensa de los intereses profesionales y corporativos de los Abogados del Estado; pero su existencia no estaría justificada sólo por esos objetivos, sino que además el mantenimiento de la unidad y vertebración entre los compañeros, con independencia de sus situaciones administrativas, ha constituido esencialmente otras de sus metas. Y el futuro, como no podía ser de otra manera, ha de participar de esos retos esenciales de nuestra vida asociativa: defensa profesional y unidad.

Hoy, nuestra Asociación tiene en marcha numerosos proyectos que necesitan, como ayer, de la permanente confianza y apoyo de todos nuestros asociados. A todos, muchas gracias por vuestra colaboración.

Sólo nos queda felicitaros estas Navidades y desearos lo mejor para el próximo año.

FELICIDADES.
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Número 19
octubre a diciembre 2007 30 años de Asociación.

Queremos desde aquí rendir homenaje y agradecer el esfuerzo de los compañeros Juan Manuel Ruigomez Iza, Manuel…

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Número 46


Nuestra razón de ser

Una de las primeras reacciones que experimentamos al aprobar nuestra oposición es la de detenernos en el escudo que, con orgullo, llevamos en nuestra toga y que nos identifica como “Abogados del Estado”. En no pocas ocasiones podemos preguntarnos acerca del significado de esta mención, que tiene su reflejo normativo en nuestra querida Ley de Asistencia Jurídica al Estado e Instituciones Públicas, que recientemente ha cumplido veinte años de vigencia. Nuestra Ley nos atribuye, nada menos, que la asistencia, representación y defensa en juicio del Estado.

Durante los pasados meses, hemos vivido un momento histórico, marcado por el desafío secesionista en Cataluña. En esta ocasión, si cabe, era particularmente necesaria una defensa jurídica al Estado que permitiera sostener el imperio de la ley. Pues bien, aun dentro de la complejidad de la situación, podemos afirmar que los Abogados del Estado hemos hecho honor a nuestro nombre y hemos defendido la legalidad constitucional y la integridad del Estado frente a dichos ataques.

Singularmente, nuestro Departamento de Derecho Constitucional, coordinado por nuestro Abogado General del Estado, ha encabezado esta tarea, siendo significativo que todos los procedimientos iniciados ante el Tribunal Constitucional obtuvieran un resultado favorable a los intereses que representamos. Asimismo, desde las distintas Abogacías del Estado en Cataluña se asume diariamente la defensa del Estado, en ocasiones en un ambiente poco favorable al ejercicio de nuestras funciones. Y no olvidemos tampoco la labor de asesoramiento en derecho que se desarrolla a través de las Abogacías del Estado en los Departamentos Ministeriales o en los Departamentos adscritos a la Subdirección General de Asuntos Contenciosos. Podemos afirmar, sin riesgo alguno de caer en un corporativismo mal entendido, que la labor de la Abogacía del Estado ha estado a la altura de las circunstancias.

En este contexto, la Asociación  quiere mostrar su apoyo a los compañeros que intervienen y han intervenido durante estos meses en dichas actuaciones. Así lo hemos expuesto públicamente y así queremos dejar constancia de ello en nuestra Revista. Nuestra portada guarda relación con esta forma de pensar. La Abogacía del Estado, por definición, tiene como seña de identidad esencial la de defender a nuestro Estado. En esta tarea y con este fin podemos decir que todos somos necesarios y nadie es contingente. Ante situaciones como las vividas en los pasados meses, solo cabe actuar con el rigor jurídico, discreción y eficacia que caracterizan nuestra función. Así ha ocurrido y podemos afirmar que hemos cumplido y seguiremos cumpliendo con nuestra misión esencial  en la defensa del Estado de Derecho y la legalidad constitucional. Como hemos defendido en los últimos meses, esta es nuestra razón de ser.